El otro día andaba por mi antiguo barrio y encontré uno de esos sitios que me gustaría haber conocido cuando vivía ahí.
En la madrileña esquina de Rafael Calvo con Zurbano se encontré LA DESPENSA DE ZURBANO, una tiendecita curiosa y un tanto ambígua.
Tiene productos del día a día y a su vez una gran selección de productos delicatessen, pero todos ellos elegidos con sumo cuidado y mimo.
Puede que no cumpla con los requisitos de una tienda delicatessen en su sentido más clásico, pero la mezcla de productos, el gusto y el acierto en su selección me cautivó por completo.
Todo esto unido a la novedad de la empresa, a las ganas de innovar de sus dueños y la atención impecable (si no tienen algo que quieras, te lo consiguen), lo convirtieron en uno de mis nuevos lugares favoritos en la capital.
jueves, 7 de junio de 2007
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